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‘Si Usas Maquillaje, Vas al Hoyo’: Trato del ICE a Mujeres Transgénero Revierte Prácticas de Larga Data

Mujeres trans en campamentos de inmigrantes aseguran que sufren acoso y no reciben atención médica adecuada.

Una foto muestra una vista de personas en un campo junto a un edificio gris.
El Central Louisiana ICE Processing Center en Jena, Luisiana, en 2025.

Como mujer transgénero, Channel Ferro Badell ha pasado su vida huyendo de la discriminación, la trata y el abuso: primero en Uruguay, donde nació, y luego en Argentina, de donde es ciudadana. Pero pocas experiencias se comparan con lo que sufrió bajo custodia del ICE, según cuenta. "En seis meses visité seis bunkeres. En todos, la situación es la misma: la violencia se tolera dentro del ICE", escribió en mensajes enviados a The Marshall Project.

El segundo gobierno de Trump ha señalado con particular desdén y escrutinio a los inmigrantes y a las personas transgénero, entre otros grupos. Quienes se encuentran en la intersección de estas dos identidades se han convertido en un blanco dentro de los campamentos de inmigrantes del ICE, y muchas personas han descrito acoso, humillaciones, agresiones y negación de atención médica en entrevistas con The Marshall Project y otros medios. El gobierno niega las acusaciones.

Este artículo ha sido publicado en colaboración con El País.

En agosto, The New York Times habló con Camila Toro de Paula, una mujer transgénero de 25 años que lleva más de un año en un campamento de inmigrantes para hombres pese a tener una solicitud de asilo pendiente. Según el Times, ella y otras mujeres en al menos 10 campamentos de inmigrantes del ICE en todo el país han visto cortado de manera abrupta su acceso a la terapia hormonal de afirmación de género.

"Tengo miedo de morir aquí", aseguró en inglés al diario.

Lookout News identificó al menos a 20 mujeres transgénero detenidas por el ICE solo en Arizona y Colorado, y encontró que muchas habían sufrido efectos devastadores por la suspensión repentina de la terapia hormonal, entre ellos "síntomas rápidos similares a los de la menopausia, un aumento de la ideación suicida y un grave malestar psicológico". Como dijo una mujer transgénero a Lookout en inglés: "Te jode el cuerpo… Es como si te estuviera consumiendo por dentro".

En entrevistas, correos electrónicos y cartas con más de media docena de mujeres transgénero recluidas en tres campamentos de inmigrantes del ICE en Luisiana y Texas, así como en documentos judiciales y testimonios, se relatan agresiones sexuales, acoso constante, tanto por parte del personal como de otros detenidos, así como una sensación de traición porque el país donde habían buscado refugio y seguridad las trataba como criminales.

"Fue humillante verme con los brazos, la cintura y las piernas encadenadas, como si fuera un animal", cuenta en inglés Mia, detenida en el River Correctional Center, en Luisiana, administrado por la empresa privada LaSalle Corrections. Pidió a The Marshall Project que no publicara su apellido porque teme represalias del personal del centro. Dijo que su Real ID la identifica como mujer y refleja su nombre actual, Mia, pero que el personal del ICE insiste en llamarla por su nombre anterior.

Toro de Paula, que habló por teléfono desde el Central Louisiana ICE Processing Center, administrado por GEO Group, dijo que fue a Estados Unidos porque oyó “que aquí respetaban las leyes para las mujeres trans". En Nueva York encontró médicos que le recetaron hormonas y la ayudaron a iniciar su transición médica. "Me sentí querida, protegida, amada, respetada. Y verdaderamente que nunca voy a olvidar lo que estoy viviendo ahorita".

En septiembre de 2025, dos hombres transgénero y una persona no binaria recluidos en el South Louisiana ICE Processing Center, un centro del ICE para mujeres administrado por GEO Group, presentaron una denuncia por violación de derechos civiles. Alegaban que el director del centro los había escogido para una "brigada de trabajo" nocturna no autorizada, en la que los obligaron a trabajar sin equipo de protección, se burlaron de su identidad de género y los acosaron sexualmente.

En el South Texas ICE Processing Center, también administrado por GEO Group, Ferro Badell contó que dormía en un dormitorio abierto con 70 hombres, que le decían groserías y frases como "esta noche te voy a violar" o "te voy a destrozar".

"A veces paso dos o tres días sin comer porque se burlan de mi forma de comer, de mi forma de sentarme, o simplemente no me permiten sentarme a la mesa", relató. Fue deportada a Uruguay en agosto. Actualmente, permanece recluida en una cárcel de ese país a la espera de ser expulsada a Argentina, según su amiga Déa Thatcher.

En otros centros para hombres, las mujeres transgénero suelen ser mantenidas en celdas de aislamiento. Se presenta como una medida de protección, pero también parece un castigo, dijeron varias de las mujeres recluidas allí.

Está bien documentado que incluso períodos breves de confinamiento solitario pueden causar daño psicológico, sobre todo en personas con antecedentes de trauma, algo común entre quienes están bajo custodia del ICE.

Irene Flores Mendoza sufre de trastorno por estrés postraumático y depresión por su infancia en El Salvador, donde fue "blanco constante de violencia y amenazas por parte de miembros de la MS-13 por ser transgénero", según documentos legales presentados por su abogado. Lleva meses en una unidad de aislamiento. Flores Mendoza dijo que un psicólogo le había advertido que, por sus condiciones de salud mental y su medicación, no debía pasar períodos prolongados en aislamiento. Aun así, dijo que llevaban allí tanto tiempo que "miramos sombras y escuchamos voces y deliramos".

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), en un comunicado, afirmó que "las acusaciones de condiciones 'inhumanas' en los campamentos de inmigrantes del ICE son categóricamente falsas… Ningún infractor de la ley en la historia de la civilización humana ha sido tratado mejor que los extranjeros ilegales en Estados Unidos". El comunicado añadió: "NO estamos malgastando el dinero de los contribuyentes estadounidenses en proporcionar terapia hormonal a extranjeros ilegales que buscan cambiar de sexo".

Pocas de estas mujeres habrían sido detenidas antes del segundo gobierno de Trump, según abogados y exfuncionarios de ICE.

Por ejemplo, las personas con solicitudes de asilo pendientes rara vez eran detenidas en administraciones anteriores, aseguró Allegra Love, abogada especializada en casos de asilo. "La mayoría de las personas trans tienen solicitudes de asilo extremadamente bien fundamentadas en este país", agregó en ingles. "Las mujeres con las que trabajo, casi sin excepción, han sido víctimas de violencia policial, violencia de pandillas, abuso sexual. Por eso huyen de sus países".

La política del gobierno de Trump es detener a casi todos los inmigrantes sin autorización, sin importar sus circunstancias individuales, y mantenerlos detenidos el tiempo que tarden sus casos en avanzar en los tribunales de inmigración, a menudo meses o incluso años. Pero el ICE siempre tiene la facultad discrecional de no detener a alguien, y los gobiernos anteriores solían aplicarla en casos en que un inmigrante pudiera correr peligro en detención, señaló Claire Trickler McNulty, quien fue subdirectora del ICE y ocupó otros cargos de alto nivel bajo los presidentes Obama y Biden. "Cuando se buscaban razones para poner en libertad a las personas, vulnerabilidades como la identidad transgénero formaban parte de la decisión", dijo Trickler McNulty en inglés. "Ya no".

Antes de enero de 2025, el ICE publicaba cada mes la cifra de personas transgénero bajo custodia, que rara vez superaba unas pocas decenas, según datos del ICE archivados por el Vera Institute, un centro de estudios sobre reformas de la justicia penal. El gobierno de Trump dejó de publicar esos datos poco después de la segunda investidura del presidente. Pero los expertos creen que las cifras probablemente son mayores ahora, porque el ICE está deteniendo a más personas en general.

Las políticas actuales representan un giro notable respecto de las directrices que el gobierno de Obama emitió en 2015 sobre cómo el ICE debía tratar a las personas transgénero, entre ellas, decisiones sobre alojamiento seguro, acceso a ropa interior acorde con su identidad de género y acceso a terapia hormonal. El gobierno de Trump dejó esa política sin efecto en la práctica y la retiró del sitio web del DHS en febrero de 2025.

Desde el gobierno de Obama, las personas transgénero detenidas tenían la opción de alojarse en una unidad específica. La primera estuvo en la cárcel municipal de Santa Ana, en el sur de California. Luego llegaron otras en el condado de Cibola, Nuevo México, y en Aurora, Colorado.

Las "unidades trans", como las llamaba el ICE, tenían muchos de los mismos problemas que aquejan a los campamentos de inmigrantes del ICE en general. En su momento, demandas y reportajes documentaron el uso excesivo del aislamiento, la negligencia médica, la discriminación y las malas condiciones de vida. Pero había una sensación de seguridad en el grupo y una validación básica de la identidad que ahora ya no existe, dijeron varias personas que han estado en ambos lugares.

Irene Flores Mendoza estuvo detenida en la unidad para personas transgénero de Colorado antes de que cerrara. Allí, dijo, "me trataban como Irene". En el centro para hombres de Texas donde está ahora, "me tratan como a un hombre: ‘Eres Ricardo. No podemos llamarte Irene’. No puedes usar maquillaje ni nada aquí. Si usas maquillaje, vas al hoyo", escribió en un mensaje. "No me dan cuchillas de afeitar. No me dan hormonas. Se burlan de mí".

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